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Con la llegada de la Navidad, como viene siendo de costumbre desde hace seis años en el Palacio de Congresos de Torremolinos, llega también la Feria del Dulce de Convento, que se prolongará hasta el día 6 de este mes de diciembre.
En ella, 170 referencias de la pastelería y la confitería de 36 conventos de clausura de Andalucía son las protagonistas de esta exposición y venta de los productos navideños de la tradición monacal.
Recetas ancestrales, en algún caso con más de seis siglos de historia, materia prima natural sin conservantes ni colorantes y fabricación artesanal, son las cualidades que, en la era de la producción masiva, se convierten en un valor añadido y en oportunidad para reencontrarse con los sabores de siempre, y en especial en lo que concierne a la pastelería y los dulces de Navidad.
La feria, que inauguró ayer el alcalde de Torremolinos, Pedro Fernández Montes, acompañado por miembros de la corporación municipal, tiene un fin social.
La recaudación por la venta de los dulces y postres confeccionados por las religiosas se destinará al sostenimiento de los gastos diarios de esas órdenes y al mantenimiento de los conventos y monasterios participantes, en muchos casos de enorme valor histórico-artístico, una obligación que, en muchos casos, tienen que añadir a su cargo.
Borrachuelos, pestiños, cordiales, cocadas, mostachones, amarguillos, angelinas, yemas, huesos de chocolate, alfajores, bienmesabe, trufas, roscos de vino y «encomiendas» son algunos de los típicos dulces, no solo navideños, que forman parte del catálogo de productos en exposición y venta. La feria abre diariamente de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas. El acceso es libre, y los stands están atendidos por voluntarios de peñas y asociaciones. Fuente: laopiniondemalaga.es
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