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Página 1 de 4 Están de moda. Desde los tiempos en los que la zarina Catalina recurría a los vinos dulces de Málaga para asumir con mejor espíritu los asuntos de estado; o muchos siglos antes, cuando los musulmanes que ocupaban Andalucía decidieron rebautizar los caldos de la tierra como 'brebaje para la salud' para evitar conflictos con la religión, nunca antes los vinos de Málaga habían vivido un momento de mayor auge y reconocimiento nacional e internacional.
Málaga ya no sólo es productora de vinos dulces, sino que las distintas variedades salen con las Denominaciones de Origen Málaga y Sierras de Málaga, donde se encuadran desde los dulces a los licores, tintos, blancos y rosados. La irrupción en los últimos diez años de los vinos elaborados en Ronda ha sido un acicate interesantísimo, porque importantes empresarios vinícolas, enólogos y profesionales se han sumado al empuje del vino de Málaga. Sin duda, vive un momento dulce. La diversidad climática y de suelos permite encontrar dos denominaciones de origen de vinos en la provincia: 'Málaga', cuyo alcohol procede de fermentación natural y su contenido de azúcares es superior a los 45 gramos por litro (vinos dulces); y 'Sierras de Málaga', vinos envejecidos en barricas de roble (vinos blancos, rosados y tintos de menos de 15% vol.). Calidad y alta tecnología Para el presidente del Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Málaga y Sierras de Málaga, Cayetano Garijo, el buen momento de los vinos de Málaga «es algo que nadie pone en duda». «Nos hemos sabido adaptar a los tiempos, damos mucha calidad y hemos aplicado la alta tecnología», señala. El que fuera delegado de Agricultura, anterior presidente del Consejo y actual responsable de los Centros de Interpretación del Vino de Málaga, José María Rodríguez, resalta que en ninguna otra parte de Europa ha habido un mayor resurgimiento de la industria vinícola en tan poco tiempo, en apenas dos lustros. «Recuerdo que cuando era delegado de Agricultura, en torno al año 2000, había sólo ocho bodegas en Málaga y la tendencia era el cierre. Ahora, hay 40», apunta. Y es que, sin duda, la entrada en el mercado de los tintos, rosados y blancos de Málaga ha supuesto toda una revolución, a lo que hay que unir el mantenimiento de la calidad de los dulces, que ha sido el caldo característico en la historia de Málaga. Los expertos coinciden en señalar un nombre clave en este resurgir: Ronda, al que Rodríguez añade la Comarca del Guadalhorce. Así pues, a los vinos que se elaboraban en las zonas 'tradicionales' -la capital, Axarquía y Antequera/Mollina-, ahora se suman Ronda y Guadalhorce, con «una potencialidad extraordinaria». La Consejería de Agricultura tiene clara su apuesta por los vinos de Málaga y del resto de la Comunidad. Clara Aguilera, titular de este departamento, señala que buena parte del éxito se debe al esfuerzo común de la administración y de la iniciativa privada en la promoción, «porque de poco sirve hacer vinos de calidad si no los conoce nadie». Afortunadamente eso ya no ocurre. La moda de los vinos de Málaga les hace ocupar páginas de revistas y secciones especializadas en la prensa nacional, aparte de alzarse con prestigiosos premios de dentro y fuera de la frontera. El más reciente, la Gran Medalla de Oro del Mondial du Pinot Noir que José Antonio Itarte, el alma de la bodega Los Aguilares (Ronda), recogió hace apenas un mes en Suiza por su Pinot Noir 2008. Se trata de la mayor distinción internacional para esta variedad de uva, un galardón que -como admite Itarte- «abre una vía enorme para la distribución y el reconocimiento» de sus caldos, que llevan diez años en el mercado. Ya lo ha comprobado: el número de llamadas y correos electrónicos de clientes potenciales de todas las partes del mundo «es impresionante». |