El sector de la construcción fue el primero que, a finales de 2007, comenzó a dar síntomas de que las cosas no iban demasiado bien. Cuatro años después, no son pocos los expertos económicos que alertan de una más que posible vuelta a la recesión, una situación a la que no escapa tampoco la actividad del ladrillo.
Según un informe realizado por la consultora Goodwill, con datos actualizados a septiembre, el número de inmobiliarias que permanecen abiertas en Córdoba se ha reducido un 40,3 por ciento en el último año. Estas desapariciones de empresas se suman a la que ya se venían produciendo desde que la irrupción de la crisis económica.
Córdoba se sitúa como la tercera provincia andaluza donde, desde el punto de vista relativo, más inmobiliarias tuvieron que dejar la actividad por la falta de negocio, tan sólo por detrás de Sevilla (-42,2%) y Málaga (-40,7%). En el conjunto de la comunidad autónoma, cerca de 3.000 firmas de este sector echaron la persiana a lo largo de los últimos 12 meses, hasta quedarse en un total de 4.587.
La situación que se ha vivido en Córdoba es peor que la registrada en toda España, donde el 38 por ciento de las inmobiliarias existentes en septiembre de 2010 han desaparecido en la actualidad. Canarias es la región con cifras más preocupantes, con un descenso que se acerca al 41 por ciento. Andalucía se queda en tercer lugar.
El estudio señala que «la crisis económica está siendo especialmente severa en el sector de la compra-venta y alquiler de pisos». Los datos oficiales que se han publicado hasta el momento apuntan en esa dirección.
Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre enero y julio de este año se comercializaron en la provincia un total de 3.001 viviendas, frente a las 3.581 registradas en el mismo periodo de 2010. Esto significa un descenso interanual del 16,2 por ciento.
Se da la circunstancia de que en el conjunto de España este capítulo experimentó una bajada del 12,4 por ciento, menos que en Córdoba, hasta llegar a un total de 235.626 transacciones inmobiliarias.
Hay varios factores que pueden explicar la escasa actividad en la compraventa de pisos y casas. Por un lado, desde principios de este año ya no está vigente la deducción por adquisición de vivienda para rentas anuales superiores a los 24.000 euros. Además, los datos de créditos hipotecarios demuestran que las entidades financieras siguen siendo bastantes remisas a la hora de conceder préstamos. La creciente morosidad por el continuo incremento de las tasas de desempleo está detrás de esa inquietud por parte de bancos y cajas.
El motivo principal de la caída del mercado inmobiliario en lo que va de año se halla en las viviendas usadas. La compraventa de este tipo de propiedades registró un descenso este año del 31,3 por ciento. Con todo ello, el stock de viviendas nuevas pendientes de ser comercializadas es cuantioso, pero cada vez menor. Un informe del Ministerio de Fomento indica que a finales de 2010 el número de inmuebles nuevos que se encontraban todavía por vender alcanzaba los 7.863 en la provincia.
Esta cifra supone un 3,1 por ciento menos en relación a los existentes en 2009, cuando se contabilizaban 8.115. Este descenso es relevante, puesto que es el primero que se produce desde que estalló la «burbuja» inmobiliaria allá por finales de 2007. La sensación entre los promotores y constructores es que esa tendencia a la reducción de la oferta continuó a lo largo de los últimos meses, pero eso no ha servido para que un elevado número de inmobiliarias hayan cerrado.
Fuente: abc.es